"Por sangre y origen soy albanesa. Por mi vocación pertenezco al mundo entero pero mi corazón pertenece por completo a Jesús."


Primeros años

Agnes Gonxha Bojaxhiu («gonxha» significa «capullo de rosa» o «pequeña flor» en albanés), nació el 26 de agosto de 1910 en Uskub, entonces parte del Imperio otomano y actualmente Skopie, en la República de Macedonia, pero solía considerar como su fecha de nacimiento el 27 de agosto ya que ese fue el día en que la bautizaron. Fue la menor de los hijos de un matrimonio acomodado de Shkodër, integrado por Nikollë (1878-1919) y Dranafile Bojaxhiu (1889-1972). Su familia pertenecía a la población albanesa proveniente de Kosovo asentada en Shkodër —su padre posiblemente era originario de Prizren y su madre de una villa cercana a Đakovica—. Su padre, que estaba involucrado en la política de Albania, murió repentina y misteriosamente en 1919 cuando Agnes contaba con apenas ocho años luego de ser trasladado al hospital, por causas desconocidas, aunque se presume que fue a causa de un envenenamiento. Tras la muerte de éste, su madre la educó en el seno de la religión católica.

De niña, Agnes asistió a la escuela estatal y participó como soprano solista del coro de su parroquia y, en ausencia del director, se encargaba de la dirección del grupo. Además, pertenecía a una congregación mariana fundada en 1563 y conocida como Sodalicio de Nuestra Señora, donde comenzó a interesarse por las historias de los misioneros jesuitas de Yugoslavia que estaban en Bengala.

Desde entonces, sintió el deseo de trabajar al igual que ellos en la India. De acuerdo con la biografía escrita por Joan Graff Clucas, desde temprana edad Agnes se mostró fascinada por las historias de vida de los misioneros y sus obras en Bengala. A la edad de cinco años recibió su Primera comunión y a los seis, la Confirmación; con doce años ya estaba convencida de que debía dedicarse a la religión. Su resolución definitiva fue tomada el 15 de agosto de 1928, mientras rezaba en la capilla de la Virgen Negra de Letnice, donde acudía con frecuencia de peregrinación.


En el convento de Loreto

El 26 de septiembre de 1928, poco después de haber cumplido 18 años, se dirigió con una amiga a la Abadía de Loreto, perteneciente a la congregación religiosa católica Instituto de la Bienaventurada Virgen María, en Rathfarnham, Irlanda. A partir de ese momento, jamás volvería a ver a su madre o a su hermana. Si bien originalmente acudió a ese lugar para aprender inglés (que era el idioma que las hermanas de Loreto enseñaban a los niños en la India), una vez ahí fue admitida como postulante y en noviembre de 1928 se trasladó por vía marítima hacia Calcuta, sitio a donde arribó el 6 de enero de 1929. En Darjeeling, cerca de las montañas del Himalaya, inició su noviciado y aprendió bengalí además de enseñar en la escuela de Santa Teresa, que se hallaba cerca de su convento. Después de hacer sus votos de pobreza, castidad y obediencia como monja el 24 de mayo de 1931, fue trasladada al Colegio de Santa María en Entally, al este de Calcuta. En ese período, eligió ser llamada con el mismo nombre que Teresa de Lisieux, la santa patrona de los misioneros. Sin embargo, debido a que una enfermera en el convento ya había elegido ese nombre, Agnes optó por usar el término castellanizado de «Teresa» (en vez de «Thérèse»). El 14 de mayo de 1937, Teresa hizo sus votos solemnes mientras enseñaba en el colegio del convento de Loreto. Trabajó ahí por casi veinte años como profesora de historia y geografía hasta que, en 1944, se convirtió en directora del centro.

Si bien disfrutaba enseñar en el colegio, cada vez se perturbaba más en razón de la pobreza existente en Calcuta. La hambruna de 1943 en Bengala trajo consigo miseria y muerte a la ciudad, mientras que la ola de violencia hindú-musulmana suscitada en agosto de 1946 hundió a la población en la desesperación y el terror.


Las Misioneras de la Caridad

El 10 de septiembre de 1946, nombrada ya encargada de un colegio de las Hermanas Santa Ana, Teresa experimentó lo que más tarde describió como la «llamada dentro de la llamada», en referencia a haber escuchado a Dios pidiéndole que dedicara su vida a los menos privilegiados de la sociedad. Esto ocurrió justamente en un viaje en tren rumbo al convento de Loreto, en Darjeeling, desde Calcuta para su retiro anual. «Estaba por dejar el convento y ayudar a los pobres mientras vivía entre ellos. Fue una orden. Fallar habría significado quebrantar la fe».

Tras haber recibido capacitación médica básica en París con el apoyo financiero de un empresario indio católico, comenzó a trabajar entre los pobres en 1948 enseñándoles a leer. Tras adoptar la ciudadanía india en 1950, recibió formación como enfermera durante tres meses en Patna con las Hermanas Misioneras Médicas de Norteamérica, y finalmente se asentó en los barrios más pobres. Al principio, inauguró una escuela en Motijhil (Calcuta), y pronto empezó a enfocarse en las necesidades de los indigentes y de los hambrientos. A comienzos de 1949, se le unió un grupo de mujeres jóvenes y sentó las bases para crear una nueva comunidad religiosa que ayudara a los «más pobres entre los pobres». Pronto sus esfuerzos atrajeron la atención de funcionarios indios, entre ellos el primer ministro, quienes le expresaron su aprecio.

Teresa escribió en su diario personal que su primer año de trabajo con los pobres estuvo repleto de dificultades. No tenía ingresos y por ello se veía en la necesidad de pedir donaciones de alimentos y suministros. Según relató, durante los primeros meses experimentó duda, soledad e incluso, la tentación de volver a su vida en el convento. En sus propias palabras:

!Nuestro Señor quiere que sea una monja libre cubierta con la pobreza de la cruz. Hoy aprendí una buena lección. La pobreza de esta gente debe ser algo muy difícil para ellos. Mientras buscaba por un hogar caminé y caminé hasta que mis brazos y piernas me dolieron. Pensé entonces qué tanto debía dolerles a ellos en su cuerpo y alma, buscando por un hogar, por comida y por tener salud. Entonces la comodidad de Loreto [su antigua orden] me sedujo. 'Sólo tienes que decir una palabra y todo será tuyo de nuevo', me insistía el tentador ... Por mi propia elección, mi Dios, y porque te amo, deseo permanecer y hacer lo que sea que tu Santa voluntad me pida. No dejé que una sola lágrima rodara [por su rostro]."

En 1948, envió un pedido al Vaticano para iniciar una congregación diocesana; sin embargo, en la India existían serias dificultades políticas pues recientemente se había independizado. Por lo tanto, podría ser mal visto que una europea se dedicara a los pobres en la situación de aquel entonces. Su permiso para abandonar el convento se le concedió en agosto de 1948 cuando, portando un sari blanco de algodón decorado con bordes azules en sustitución de su tradicional hábito de Loreto, abandonó el lugar solamente con cinco rupias para ayudar a los más necesitados. El 7 de octubre de 1950, la Santa Sede le autorizó a inaugurar su nueva congregación, a la cual denominó las Misioneras de la Caridad. Según Teresa, su misión desde entonces fue cuidar a «los hambrientos, los desnudos, los que no tienen hogar, los lisiados, los ciegos, los leprosos, toda esa gente que se siente inútil, no amada, o desprotegida por la sociedad, gente que se ha convertido en una carga para la sociedad y que son rechazados por todos».

Aunque inicialmente esta congregación tenía sólo 13 miembros en Calcuta, con el tiempo llegó a poseer más de 4 000 integrantes presentes en orfanatos, hospicios y centros de sida de todo el mundo. La congregación ofreció caridad y cuidado a los refugiados, entre los que se contaban ciegos, discapacitados, alcohólicos, ancianos, pobres, personas sin hogar y víctimas de inundaciones, epidemias o hambrunas.

En 1952 inauguró el primer hogar para moribundos en Calcuta. Con la ayuda de diversos funcionarios indios, se convirtió un abandonado templo hindú en el Hogar para moribundos Kalighat, un hospicio gratuito para los pobres. Tiempo después, su nombre se modificó a «Kalighat, la casa del corazón puro». Todos aquellos que llegaban a Kalighat recibían atención médica y se les ofrecía la oportunidad de morir con dignidad de acuerdo a los rituales de su fe; los musulmanes leían el Corán, los hindúes recibían agua del Ganges y los católicos obtenían los últimos ritos. Según ella, «para personas que vivieron como animales, una muerte hermosa es morir como ángeles, amados y queridos». Así lo narró la propia Teresa de Calcuta:

"En 1952 pudimos abrir el primer hogar del moribundo. A mí me ocurrió el primer caso, el de una mujer tirada en plena calle. Se la estaban comiendo las ratas y las hormigas. Yo la llevé al hospital, pero no podían hacer nada por ella. Tuvieron que aceptarla, porque yo dije que no me marchaba de allí en tanto no se hiciesen cargo de ella. Después fui al ayuntamiento pidiendo me diesen un lugar donde meter a tales desgraciados, porque ya en el mismo día, había encontrado a otros que también se morían en mitad de la calle. El administrador encargado de la salud pública me señaló el templo de Kali, abriéndome el «darmashalah», lugar donde en otros tiempos la gente descansaba tras haber rendido culto a la diosa. El edificio estaba vacío; me preguntó aquel señor si lo quería. Yo me sentí contenta de poseer tal casa por diversas razones, particularmente porque era un centro de culto y de devoción de los hindúes. En veinticuatro horas condujimos allí a nuestros enfermos y lisiados. Desde entonces (y hasta principios de la década de 1970) hemos recogido por las calles de Calcuta más de veinte mil personas, habiendo muerto cerca de la mitad." Teresa de Calcuta a Malcolm Muggeridge.

Después fundó el centro «Shanti Nagar» para aquellos individuos que padecían la enfermedad de Hansen, comúnmente conocida como lepra, junto con otras clínicas similares donde las Misioneras de la Caridad proporcionaban atención médica y alimentos.

En 1964, el papa Pablo VI, en ocasión de su viaje a Bombay por un congreso eucarístico, le regaló un vehículo Lincoln tipo limusina color blanco, que luego la Madre Teresa subastó; con el dinero obtenido, organizó un establecimiento para leprosos denominado «Ciudad de la Paz», muy similar a «Don de la Paz», un centro de rehabilitación fundado por Teresa con el dinero que obtuvo junto con el premio Juan XXIII en 1971. La Fundación Joseph P. Kennedy Jr. le concedió un bono de 15 000 USD, que se destinaron a un centro médico en Dum Dum. En 1955, con el creciente aumento de niños abandonados, abrió la institución «Hogar del Niño del Inmaculado Corazón», para los huérfanos y los jóvenes sin hogar. En la década de 1960 ya había establecido una gran cantidad de hospicios, orfanatos y casas de leprosos en toda la India.

Su orden comenzó a propagarse por el mundo a partir de 1965, cuando se estableció en Venezuela contando con tan solo cinco hermanas; para 1968 ya había establecimientos en Roma, Tanzania y Austria, e incluso se extendió por gran parte de Asia, África, Europa y Estados Unidos. En el momento de su fallecimiento, la orden operaba 610 misiones en 123 países, incluidas tareas en hospicios y hogares para personas con sida, lepra y tuberculosis, comedores populares, programas de asesoramiento para niños y familias, orfanatos y escuelas.

La rama masculina de su congregación fue fundada en 1963 (los Hermanos Misioneros de la Caridad). Ahí se inscribieron laicos católicos y no católicos como colaboradores de Teresa y compañeros de los enfermos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, en 1981 inició el Movimiento Corpus Christi y en 1984 fundó los Padres Misioneros de la Caridad junto al padre Joseph Langford para combinar los objetivos profesionales de las hermanas con los recursos del sacerdocio ministerial. En 2007, la orden contaba con un número aproximado de 450 hermanos y 5 000 monjas en todo el mundo, operando 600 misiones en escuelas y hogares en 120 países.

"Jamás he visto cerrárseme puerta alguna. Creo que eso ocurre porque ven que no voy a pedir, sino a dar. Hoy día está de moda hablar de los pobres. Por desgracia, no lo está hablarles a ellos."
Madre Teresa.

Entre el 26 de marzo y el 16 de diciembre de 1971 ocurrió la Guerra de Liberación de Bangladesh, confrontación bélica entre la India y Pakistán, en la cual se produjeron violaciones a mujeres, razón por la cual muchas se habrían suicidado, o habrían enloquecido o huido. Además, se les había prohibido contraer matrimonio y tener hijos durante ese período. La Madre Teresa junto a sus hermanas establecieron sitios para acogerlas y brindarles todos los cuidados que necesitaran, y el gobierno otorgó la asistencia de unas 15 hermanas más debido a la gran cantidad de necesitadas. Luego fueron alentadas para que volvieran a reconstruir su matrimonio, adoptar hijos y regresar a sus pueblos, motivo por el cual recibieron el agradecimiento del primer ministro, quien relató que estas jóvenes deberían ser consideradas como «heroínas nacionales».

En 1982, a la altura del asedio de Beirut, la Madre Teresa rescató a 37 niños que estaban atrapados en un hospital de esa región tras negociar un cese al fuego entre el ejército israelí y las guerrillas palestinas. Acompañada por trabajadores de la Cruz Roja, se trasladó a través de la zona de guerra hacia el hospital devastado para evacuar a los pacientes jóvenes.

A finales de la década de 1980, amplió sus esfuerzos en los países comunistas que habían ignorado a las Misioneras de la Caridad anteriormente, y se embarcó en decenas de proyectos. Visitó la República Soviética de Armenia después del terremoto de Spitak en 1988 y se reunió con Nikolai Ryzhkov, presidente del Consejo de Ministros.

Viajó para asistir y atender a varios hambrientos en Etiopía al igual que a las víctimas del accidente de Chernóbil —motivo por el cual obtuvo la Medalla de Oro del Comité Soviético de Paz; cabe señalar que la Unión Soviética se consideraba una nación atea— y las de un terremoto de Armenia. En 1991, la Madre Teresa volvió por primera vez a su tierra natal y abrió una casa de Hermanos Misioneros de la Caridad en Tirana.

Para 1996, Teresa regentaba 517 misiones en más de 100 países.55 Con el paso de los años, las ayudantes de la Madre Teresa pasaron de ser trece a miles, colaborando en aproximadamente 450 centros de todo el mundo. La primera casa de los Misioneros de la Caridad en Estados Unidos se estableció en el sur del distrito del Bronx, Nueva York, en 1984, con el fin de operar en 19 establecimientos de todo el país.

Por otra parte, Teresa de Calcuta identificó como potencial patrono al padre Damián de Veuster, el apóstol de los leprosos, con un carisma similar al que caracteriza a la orden de las Misioneras de la Caridad. La Madre Teresa pidió explícitamente a Juan Pablo II por un santo que permitiera a la congregación continuar su trabajo de amor y curación:

«El padre Damián puede ser ese santo. Santo Padre: nuestros leprosos y cada uno en todo el mundo, pide por este regalo –un santo y mártir de la caridad y un ejemplo de obediencia para nosotras religiosas»
Teresa de Calcuta a Juan Pablo II, 7 de mayo de 1984.

La Madre Teresa estuvo presente en la misa de beatificación de Damián de Veuster en Bruselas, el 4 de junio de 1995, y le atribuyó más tarde «la eliminación del miedo de los corazones de los leprosos para reconocer la enfermedad, proclamarla y solicitar medicina, y el nacimiento de la esperanza de ser curados» y el cambio de actitud de la gente y de los gobernantes hacia las víctimas de la lepra: «más preocupación, menos miedo, y disposición para ayudar –en cualquier tiempo y en todo tiempo–»


Últimos años y muerte

Con el paso de los años, la salud de la Madre Teresa empezó a deteriorarse cada vez más a un ritmo acelerado. En 1983, sufrió un ataque cardíaco en Roma, mientras visitaba al Papa Juan Pablo II. Después de un segundo ataque en 1989, recibió un marcapasos artificial. En 1991, se sobrepuso de una neumonía mientras estaba en México para lo cual fue tratada en un hospital de California, y sufrió nuevamente de problemas del corazón. Ofreció renunciar a su puesto como líder de las Misioneras de la Caridad, pero las monjas de la orden, en un sufragio secreto, votaron unánimemente a favor de que se quedara y la Madre Teresa aceptó continuar con su labor al frente de la orden. En 1993 fue ingresada en el Hospital de las Naciones Unidas de Nueva Delhi a raíz de una congestión pulmonar, que le provocó entre otros síntomas, fiebre. Ese mismo año desarrolló malaria la cual se complicó debido a sus problemas pulmonares y cardíacos y, en Roma, se rompió tres costillas.

En abril de 1996, la Madre Teresa se cayó y se fracturó la clavícula. Para agosto, sufría de malaria e insuficiencia en el ventrículo izquierdo de su corazón. Recibió una cirugía cardíaca, pero su salud declinó de forma notable. Cuando enfermó nuevamente, tomó la controvertida decisión de internarse en un hospital bien equipado de California, lo que llevó a diversas críticas. Cuando fue hospitalizada por problemas cardíacos de nuevo, el arzobispo de Calcuta, Henry Sebastian D'Souza, ordenó a un sacerdote llevar a cabo un exorcismo en la Madre Teresa con su permiso porque pensaba que ella podía haber sido atacada por el diablo.

El 13 de marzo de 1997 renunció como jefa de las Misioneras de la Caridad debido a sus enfermedades y padecimientos. La hermana María Nirmala Joshi fue elegida para tomar su lugar, pero rehusó adoptar el título de Madre: «Nadie puede reemplazar a la Madre Teresa», dijo. Teresa de Calcuta falleció el 5 de septiembre de 1997 a los 87 años, a causa de un paro cardíaco luego de amanecer con fuertes dolores de espalda y problemas respiratorios. Se hallaba de reposo en Santo Tomás (Calcuta) una semana antes de su muerte, en septiembre de 1997. El gobierno indio le concedió un funeral de Estado y, como parte de éste, su féretro fue trasladado por gran parte de la ciudad en el mismo carruaje en el que fueron llevados los restos de Mahatma Gandhi y Jawaharlal Nehru.


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