"El envoltorio puede ser importante, el contenido debe serlo."


Francisco Sánchez Gómez nació en el número 8 de la calle San Francisco de Algeciras en el popular barrio de La Fuentenueva. Fue el menor de cinco hermanos, hijo de Lucía Gomes Gonçalves «La Portuguesa» y Antonio Sánchez Pecino, tocaor aficionado de guitarra que había aprendido de la mano de Manuel Fernández «Titi de Marchena» (primo hermano de Melchor de Marchena) y que trabajaba en tablaos y fiestas de la localidad con el nombre de «Antonio de Algeciras», al tiempo que se dedicaba a la venta de fruta en la plaza de abastos de la localidad y a la venta ambulante de telas.

Gracias a sus amistades en el mundo del flamenco de la localidad, Antonio Sánchez pudo poner a sus hijos en contacto con algunos de los mejores artistas de su tiempo, como Antonio «El Chaqueta», «Chato» Méndez, Rafael «El Tuerto», «El Brillantina de Cádiz» y Antonio Jarrita. De este modo pudo enseñar a todos sus hijos una profesión a la que preveía futuro, y pronto fueron tres de ellos los que destacaron en las artes flamencas, Ramón, Pepe y Francisco. Sus otros dos hijos, Carmen y Antonio, también estudiaron cante y guitarra, aunque no acabaron dedicándose a ello. Así, al cumplir Francisco cinco años su familia se trasladó a la calle Barcelona del barrio de «La Bajadilla», y a partir de los seis años comenzó a recibir clases de guitarra de la mano de su padre y de su hermano Ramón. Por deseo de su padre se dedicó a aprender los fundamentos de la guitarra flamenca, manteniéndose alejado de virtuosismos y centrándose en los estándares del toque y en el acompañamiento del cante, tanto de su hermano Pepe como de su hermana María.

A partir de los once años comenzó a dedicar más tiempo al aprendizaje de la guitarra tras haber tenido que abandonar los estudios. En su preparación musical fue decisivo el contacto que su familia tenía con el más afamado guitarrista de su tiempo, Niño Ricardo, que solía visitarlos a menudo y, a partir de 1960, el descubrimiento de Agustín Castellón «Sabicas», después de que sus discos comenzaran a llegar al país. Conocido ya en el ámbito local, actuó por primera vez en el cine Terraza de Algeciras a finales de 1959 junto a su hermano Pepe, con quien formó poco después un conjunto flamenco llamado «Paco y Pepe de Algeciras» y poco después «Los Chiquitos de Algeciras».

Tras grabar tres elepés con Hispavox en 1961, ambos hermanos se presentaron en 1962 al Concurso Internacional de Arte Flamenco de Jerez de la Frontera, donde Pepe ganó cantando por malagueñas, y a Paco, que era demasiado joven para participar, se le concedió el premio Javier Molina, creado ex profeso para él. Los premios ganados, 35 000 pesetas por parte de Pepe y 4 000 de Paco, junto al dinero que enviaba el hermano mayor Ramón mientras trabajaba en el conjunto de Juanito Valderrama, permitieron que la familia mudara su residencia a la calle Ilustración de Madrid.

Pronto los dos hermanos Pepe y Paco comenzaron a trabajar en tablaos de la capital de España, de tal modo que en 1963 fueron contratados por José Greco, director de una compañía de ballet clásico español, para realizar una gira de nueve meses por Sudamérica. A la vuelta participaron en la grabación de varios discos acompañando en el toque a Fosforito y El Lebrijano, y grabaron un disco como «Los Chiquitos de Algeciras», donde versionaba temas populares iberoamericanos. En 1967 Paco de Lucía, tras haber viajado por varios países europeos con el Festival Flamenco Gitano, grabó su primer disco en solitario, La fabulosa guitarra de Paco de Lucía, entablando sus primeros contactos con el mundo de la música de jazz gracias a Pedro Iturralde, con quien grabó también dos discos llamados Flamenco Jazz, y conociendo a Camarón de la Isla. La amistad con el cantaor isleño se tradujo en la participación del guitarrista, también de su hermano Pepe, en sus siete primeros discos como acompañamiento y en la aparición de ambos en el film Sevillanas de Carlos Saura de 1992.

Su disco Fuente y caudal de 1973, en el que se encontraba la rumba Entre dos aguas, alcanzó en pocos meses el número uno en ventas en España y propició el acercamiento del guitarrista al gran público y el reconocimiento mundial. Fruto de ello fue su actuación de 1975 en el Teatro Real de Madrid, y, sobre todo, los nuevos trabajos en el mundo del jazz con actuaciones junto a Carlos Santana y a Al Di Meola, en 1977, y en las giras europeas y japonesas de este último, John McLaughlin y Chick Corea, a partir de 1980. Estas actuaciones con artistas internacionales se complementaban con las que realizaba con su sexteto, más flamenco, formado por sus hermanos Pepe y Ramón, Jorge Pardo, Carles Benavent, Rubem Dantas y Manolo Soler.

Abierto a nuevas músicas, Paco de Lucía fue abandonando el flamenco más académico con sus posteriores discos, Solo quiero caminar (1981), en menor medida Siroco (1987) y principalmente con Zyryab (1990), disco en el que mejor se aprecia la fusión flamenco-jazz con el uso de teclados o pianos junto a los tradicionales instrumentos y la participación de artistas como Chick Corea o Manolo Sanlúcar. En los años siguientes grabó varios discos en directo, entre ellos uno de música clásica, el Concierto de Aranjuez (1991), y dos discos de flamenco-jazz, hasta que en 1998 publicó Luzía, homenaje a su madre que había fallecido un año antes y a Camarón de la Isla, y Cositas buenas (2004), que muestran ya la madurez del artista.


Influencias y características de su interpretación

Paco de Lucía recibió la influencia de dos escuelas, la del Niño Ricardo (1904-1972), considerado como una de las figuras más destacadas de la guitarra flamenca y el precursor más directo de Paco de Lucía, y la de Sabicas (1912-1990), a quien se considera como el máximo influyente en el desarrollo y perfeccionamiento de la guitarra flamenca como instrumento de concierto (antes, la guitarra era un instrumento de acompañamiento al cantaor).

La contribución de Sabicas en el flamenco es doble por un lado, amplía la técnica de la guitarra flamenca (inventó, por ejemplo, la alzapúa en una cuerda y el rasgueo de tres dedos), y por otro destaca como un compositor de categoría, ya que sus obras se caracterizan no por unir falsetas ―frases líricas que toca el guitarrista cuando el cantaor deja de cantar―, sino por crear una estructura melódica, rítmica y armónica perfectamente coherente de principio a fin, como en cualquier obra clásica, cosa que en el flamenco nunca se había hecho, a excepción de algunas figuras coetáneas ―por ejemplo, Esteban de Sanlúcar (1910-1989), en creaciones como Mantilla de feria o Panaderos flamencos―. Pocas cosas cabe objetar al toque de Sabicas, que gozaba de una extraordinaria técnica con una amplia sonoridad ―muchas veces tocaba en los escenarios sin micrófono― debida a su fuerte pulsación y a la enorme calidad de sus composiciones.

"Yo no necesito nada, estaría todo el día echado. Soy el más indolente del mundo. Lo que pasa es que entro en la rutina y tengo compromisos, hago giras, más que ir yo, me llevan"
Paco de Lucia, en 2011


La mayor contribución de Paco de Lucía al flamenco es la de haber conseguido popularizarlo e internacionalizarlo, aunque ello haya supuesto muchas veces una merma de la pureza en el toque. Está considerado como un espléndido intérprete por su virtuosismo y su personalísimo estilo, que se puede definir como vigoroso y rítmico. Este estilo se manifiesta en la calidad de numerosas obras del artista. Entre ellas, Entre dos aguas (rumba), La Barrosa (alegrías), Barrio la Viña, Homenaje al Niño Ricardo (soleá), Almoraima (bulerías), Guajiras de Lucía y Río Ancho (rumba).

Es importante además el esfuerzo que ha realizado este artista por dar a conocer el flamenco al público de fuera de España y el haberse atrevido a "darle otro aire" mezclándolo con otros estilos, que, aunque de estructuras melódicas y rítmicas diferentes, pueden congeniar bien con él. Paco de Lucía ha abierto el camino para este tipo de experimentaciones y fusiones del flamenco con diversas músicas.

Otro aporte de Paco de Lucía al arte flamenco contemporáneo ha sido la inclusión del cajón. Este instrumento de la música afroperuana es conocido por Paco de Lucía en Perú a fines de los años setenta, de manos de Carlos Caitro Soto de la Colina, cajonero y compositor peruano. Paco de Lucía intuye y entiende, al conocer este instrumento peruano, que puede ser una solución a la permanente necesidad de percusión que requiere el flamenco, y lo añade, en complicidad con Rubem Dantas, a los elementos percusivos utilizados en su sexteto de entonces, convirtiéndose el cajón desde ese momento y con el paso del tiempo en un instrumento imprescindible del arte flamenco contemporáneo y, luego, de otras corrientes musicales internacionales.


Fallecimiento

Paco de Lucía falleció a consecuencia de un infarto cardíaco el martes 25 de febrero de 2014 en la ciudad mexicana de Playa del Carmen en el estado de Quintana Roo, donde fue trasladado desde Tulum, lugar en que residía prácticamente todo el año. Según diversas fuentes, jugaba en la playa con sus hijos cuando empezó a sentirse mal. El artista falleció en el área de urgencias del Hospital Hospiten, al que llegó con un fuerte dolor de tórax.33 Había dejado de fumar 2 semanas antes de su deceso.

Tras conocerse la noticia se sucedieron los mensajes de pésame a la familia y de alabanza al guitarrista, incluyendo el del Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, el Ministro de Cultura José Ignacio Wert o la Presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz, entre otras personalidades. También se le rindió homenaje en el LV Festival Internacional de la canción de Viña del Mar 2014 con un poema leído por Rafael Araneda, a través de una carta enviada por la familia del músico.


Su cuerpo fue trasladado desde Cancún hasta Madrid el día 28 de febrero haciendo escala en Newark en un vuelo comercial. Ya en la capital de España se ubicó la capilla ardiente en el Auditorio Nacional de Música, a pesar de que en un primer momento se había anunciado que iba a ser en el Teatro Real, a partir de las 13:30. Durante las cinco horas que duró el velatorio numerosas personalidades acudieron a presentar sus condolencias a la familia, entre ellos el Príncipe de Asturias Felipe de Borbón, José Mercé, Vicente Amigo, Joaquín Cortés, Rosario Flores, Alejandro Sanz o Manuel Tachuela.

A última hora de la tarde su cuerpo fue trasladado en coche a Algeciras, donde llegó poco antes de la una de la madrugada del sábado día 1. En la ciudad, que había decretado tres días de luto, la capilla ardiente se situó en el Salón de plenos de la Casa Consistorial y fue velado durante toda la noche hasta su traslado a la Iglesia de Nuestra Señora de la Palma a mediodía. Tras la misa el cortejo se trasladó al Cementerio Viejo, donde en un acto íntimo al que únicamente acudieron la familia y las personas más cercanas al artista, muchos de ellos representantes del mundo flamenco como Pansequito, Paco Cepero, Cristina Hoyos, Capullo de Jerez o Raimundo Amador, se le dio sepultura en el patio de San José, en el que también reposan sus padres. Pocos meses después se levantaba un mausoleo en su honor en el lugar.


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