Tenía un lema personal, que aparece escrito en varios de sus cuadros: "Lo mejor que puedo"



Juventud

an van Eyck pertenecía a una familia de pintores. A menudo se ha relacionado con el pintor Hubert van Eyck, al que se considera su hermano, debido a que se cree que ambos provenían de la misma ciudad, Maaseik. En documentos de la corte borgoñona se menciona a otro hermano, Lambert van Eyck y se tiene la teoría de que pudo haber sido pintor y también que fue quien supervisó el cierre del taller de Jan van Eyck en Brujas. Otro pintor significativo, y bastante más joven, que trabajó en el sur de Francia, Barthélemy van Eyck, se cree que era un pariente.

Se desconoce la fecha del nacimiento de Van Eyck. Una tradición que se remonta a Lucas de Heere (1559) y Marcus Van Vaernewijck (1568) fija el lugar de nacimiento de Jan van Eyck en Maaseik, cerca de Mastrique, en la provincia de Limburgo, a orillas del río Mosa y perteneciente a la diócesis de Lieja. Nada se sabe sobre su formación como artista, ni siquiera si fue en Francia o en su tierra natal. Probablemente su formación fue en el campo de la miniatura, de la cual aprendió el amor por los detalles diminutos y por la técnica refinada, que se refleja incluso en las obras pictóricas. Se ha apuntado la posibilidad de que se formase en París, pero lo cierto es que no hay pruebas que lo acrediten.

El documento más antiguo que existe de él es de la corte de Juan de Baviera, príncipe-obispo de Lieja, conde de Holanda y de Zelandia, en La Haya, donde se hicieron pagos a Jan van Eyck entre octubre de 1422 y septiembre de 1424 como pintor de corte, con el rango cortesano de ayuda de cámara, y primero uno y luego dos asistentes. Esto sugiere una fecha de nacimiento en el año 1395, como muy tarde, y de hecho posiblemente antes. La edad que aparenta en su probable autorretrato sugiere a la mayor parte de los estudiosos una fecha más temprana que 1395.

Sus primeros pasos se dieron en el mundo de la miniatura, en la época dominada por la tradición tardogótica francesa. De este primer período sólo quedan las miniaturas en el Libro de Horas de Turín. Su datación y comitente no queda claro. Se ha apuntado la posibilidad de que lo encargara el duque Guillermo IV de Baviera antes de 1417. Sin embargo, generalmente se entiende que fueron ejecutadas en La Haya para el conde de Holanda, Juan de Baviera entre 1422 y 1424. La mayor parte de estas fueron destruidas por el fuego en 1904, aunque existen fotografías, pero otra parte del manuscrito se conserva en el Museo civico d'arte antica de Turín. En los mejores folios del libro miniado, atribuidos por Huelin de Loos al «maestro G» (posiblemente, Jan van Eyck) las figuras son ya plenamente integradas en un espacio realista, con una luz que unifica la representación y delinea con gran precisión y detalles diminutos de la sala y de las ocupaciones de los personajes. Queda claro que Van Eyck se planteaba, como Masaccio, el problema de la realidad: pero mientras el italiano hacía una síntesis que acogía la sola esencia de las cosas, preocupándose de colocarla en un espacio con perspectiva unitaria y racional, el flamenco procedía en lugar de ello analizando con lucidez y atención los singulares objetos como se presentan ante nuestros sentidos.

No se sabe exactamente si estas miniaturas las hizo Jan o su hermano Hubert, como ocurre con otras obras de esta época. La autoría de obras de Van Eyck anteriores a 1426, fecha en que murió su hermano Hubert, se discute y la atribución a Hubert o a Jan es delicado. Esto ocurre con las Tres Marías ante el sepulcro del Museo Boymans van Beuningen, que se suele atribuir a Hubert por lo arcaico de la composición. Parece que es obra de Hubert van Eyck una Crucifixión de la Gemäldegalerie de Berlín, y cabe la duda de si el Tríptico de Dresde es obra de Jan o de Hubert. La tabla central de este tríptico representa a la Virgen entronizada con el Niño y en los paneles laterales se encuentran San Miguel con el donante a la izquierda y Santa Catalina a la derecha; el marco es aún el original y sobre el lado externo de los portillos se puede ver una Anunciación pintada con grisalla.


Díptico de la Crucifixión y el Juicio Final

Aun con dudas, parece que sí es de Jan van Eyck un díptico que representa la «Crucifixión» y el «Juicio Final», que se conserva en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, que lo data hacia el año 1430. Quizá formaban parte de un políptico más amplio desmembrado o bien es sólo un díptico. El espacio de la Crucifixión está organizado según un punto de vista realzado que aumenta el sentido de profundidad; a los pies de la cruz se reúne una gran cantidad de personajes en los que se ven soldados y dignatarios de corte retratados con impasible distancia, contraponiéndose a la desesperación de la Virgen arrodillada en primer plano y envuelta en una larga vestidura azul celeste que deja descubierto mostrando el rostro. El sentido de dramatismo está acentuado por la posición del ladrón sobre la derecha representado con el cuerpo doblado sobre la cruz, como en un intento extremo de liberarse de las cuerdas, mientras que el cielo plomizo anuncia la inminente muerte de Cristo; la ciudad que se ve sobre el fondo, con sus numerosos edificios que recuerdan las construcciones flamencas de su época, representa la Nueva Jerusalén.

La tabla con el Juicio Final en cambio, está construida según un modelo de derivaciones medievales, con una disposición en tres planos y con las figuras de grandeza diversa según su grado de importancia; en lo alto se encuentra Cristo rodeado por ángeles que portan los instrumentos de la Pasión, por la Virgen y San Juan y bajo los doce apóstoles con santos y beatos a los lados. En la parte inferior de la pintura se cven los muertos que emergen de la tierra y del mar en atención del juicio con el arcángel Miguel que queda por encima del esqueleto de la Muerte representado con alas de murciélago usadas para delimitar el espacio de los infiernos donde los condenados son lanzados para alimentar a terribles monstruos que rompen los cuerpos en pedazos.

La tabla contiene también inscripciones destinadas a la correcta interpretación de las imágenes, confiriendo una función de erudición a la obra que quizá estaba destinada a una persona instruida, que era capaz por ello de leerla y de comprender su significado.


Políptico de Gante

Hubert murió el 18 de septiembre de 1426, y Jan prosiguió con la gran obra de la pintura flamenca de principios del siglo XV, el Políptico de Gante, que acabó en 1432. Fue un encargo de Jodocus Vijdts y su esposa Isabel Borluut. Está formado por numerosas tablas. Cuando se cierra presenta la Anunciación. Cuando está abierto aparece, en la parte superior, lo que se llama la Déesis, esto es, Jesucristo en el centro como Pantocrátor y a los lados la Virgen María y San Juan Evangelista, mientras que a la izquierda se encuentran los Ángeles cantores y Adán y a la derecha los Ángeles músicos y Eva. Debajo se encuentra un gran panel con el tema del Cordero Místico en prados verdes, y se acercaban a adorarlo diversos grupos sociales. A los lados se encuentran los Caballeros de Cristo y de Jueces íntegros (a la izquierda) y los Eremitas y los peregrinos (a la derecha). También se incluía alegorías de virtudes, la Justicia, la Fortaleza, la Prudencia y la Templanza. En esta obra se pueden apreciar algunos de los caracteres típicos de la pintura de Van Eyck: naturalismo analítico, uso de colores luminosos, cuidado por la representación del paisaje y gran lirismo, todos elementos que se representan incluso en las pinturas ejecutadas a pocos años de distancia del Políptico de Gante.

Comenzado en algún momento antes de 1426 y terminado, al menos en parte, para el año 1432, este políptico se considera que representa «la conquista final de la realidad en el Norte», que se diferencia de las grandes obras del Primer Renacimiento en la Italia en virtud de su deseo de privarse de la idealización clásica a favor de una observación fiel de la naturaleza.5 Se encuentra en su ubicación original, la catedral de San Bavón en Gante, Bélgica. Ha tenido una historia turbulenta, sobreviviendo a los alzamientos iconoclastas del siglo XVI, la Revolución Francesa, gustos cambiantes que llevaron a su diseminación, y más recientemente el saqueo de los nazis. Cuando la Segunda Guerra Mundial acabó fue recuperado en una mina de sal. No menos turbulenta fue la historia de la interpretación de esta obra. Una cuarteta de versos alejandrinos en latín, copia de la original que figuraba en este retablo, oculta bajo la pintura y descubierta por medio de rayos X, afirma que Hubert comenzó la obra y la culminó Jan: Hubert van Eyck maior quo nemo repertus (más grande que cualquier otro) comenzó el retablo, pero Jan van Eyck – llamándose a sí mismo arte secundus (segundo mejor en el arte) – lo acabó. Según esta inscripción, el Políptico de Gante es el resultado del esfuerzo colaborador de Jan van Eyck y su hermano Hubert. La interpretación tradicional es que Jan reunió los paneles que Hubert tenía comenzados antes de su muerte en 1426, y añadió otros nuevos de su propia creación, ensamblándolos todos juntos. La cuestión de quién pintó qué, «¿Jan o Hubert?» se ha convertido en una cuestión mítica entre los historiadores del arte. La crítica parece hoy inclinada a atribuir a Hubert la concepción y en parte la ejecución de la tabla con la Adoración y de las tres tablas superiores, mientras que todo el resto lo ejecutaría Jan que trabajó en ella de manera alterna, de ahí la falta de homogeneidad entre diversos compartimentos, que para ser apreciado por completo deben ser analizados singularmente. Pero hay algunos que se cuestionan, incluso, la validez de la inscripción, y de ahí la implicación de Hubert van Eyck en la obra. En los años treinta, Emil Renders incluso sostuvo que «Hubert van Eyck» era una total ficción inventada por los humanistas de Gante en el siglo XVI. Más recientemente, Lotte Brand Philip (1971) ha propuesto que la inscripción en el Políptico de Gante ha sido malinterpretada, y que Hubert era (en latín) el «fictor», no el «pictor», de la obra. Ella interpreta esto en el sentido de que Jan van Eyck pintó todo el retablo, mientras que su hermano Hubert creó el marco escultórico.


Éxito mundano

Tras la muerte de Juan de Baviera, en enero de 1425 se reencuentra en Flandes con su hermano, Hubert van Eyck, igualmente pintor. Entró entonces al servicio del poderoso e influyente príncipe Valois, Felipe el Bueno, duque de Borgoña el 19 de mayo de 1425, como pintor y valet de chambre, es decir, ayuda de cámara, con un salario anual fijo que inicialmente fue de 100 libras. Fue su pintor oficial hasta su muerte. El centro artístico de los duques de Borgoña, que habían sido París y Dijon, pasó con Felipe el Bueno a Flandes y Brabante. Felipe no tuvo una capital fija y movía la corte entre diversos palacios, principalmente en las ciudades de Bruselas, Brujas o Lille. En esta última localidad vivió Van Eyck aparentemente entre 1426 y 1429.

Una serie de documentos publicados en el siglo XX registran sus actividades al servicio de Felipe. Es evidente que gozaba de gran prestigio y muy buenas relaciones con el duque, y por ello se le encargaron viajes que eran más bien de carácter diplomático, generalmente por el territorio de lo que hoy son Italia, España y Portugal. El 26 de agosto de 1426, el pintor recibe pago para emprender, en nombre del duque, un peregrinaje y un lejano viaje secreto y, de nuevo, el 27 de octubre del mismo año por «ciertos lejanos viajes secretos», de nuevo en julio y agosto de 1427 recibe la remuneración procedente, según parece, de una misión diplomática en el extranjero. Esto atestigua que durante los años 1426 y 1427, Van Eyck hizo, al menos, dos viajes lejanos. El contenido exacto de esos viajes aún hoy en día se desconoce. Es posible que algunos de los pagos relativos también a su participación en una embajada a Valencia, en 1426. Se trataba de pedir a Alfonso V de Aragón la mano de su sobrina Isabel de Urgel para Felipe el Bueno. La presencia de Van Eyck parece verosímil si se considera el interés que despertó en Alfonso V, quien adquirió varias de sus obras, y al hecho de que, entre 1431 y 1436, el rey le envió a Luis Dalmau, su pintor de cámara, a perfeccionar en Flandes sus conocimientos de la pintura al óleo. La Virgen dels Consellers de Dalmau (h. 1445, Barcelona, MNAC) evoca indudablemente al Políptico de Gante.

El 18 de octubre de 1427, Van Eyck, de vuelta a los Países Bajos, fue invitado a un vino de honor por el magistrado de Tournai. Aún está en Tournai el 23 de marzo de 1428. Las negociaciones de Valencia fracasaron, y Felipe el Bueno envió una embajada a Lisboa (Portugal) a pedir en matrimonio a la infanta Isabel, la hija de Juan I (19 de octubre de 1428 - 25 de diciembre de 1429). Un documento de la época confirma que Van Eyck formaba parte de la embajada. La finalidad era decirle a su protector la verdad de cuerpo y de carácter de la princesa Isabel. En enero de 1429, en el castillo de Avis, ejecutó dos retratos6 de la princesa que los correos llevaron a Felipe el Bueno, el 12 de febrero, por mar y por tierra. Puede que, durante esta embajada, Van Eyck visitara Santiago de Compostela, la corte de Juan II en Valladolid y la de Muhammed VIII en Granada. La presencia del pintor en la Península Ibérica contribuyó a despertar en ella el interés por el arte flamenco. Los retratos de la princesa han desaparecido, pero se conoce la existencia de un dibujo por una antigua foto que muestra un retrato de un estilo novedoso, donde la pose prefigura la de La Gioconda de Leonardo da Vinci.

Estos viajes le permitieron reconocer nuevas luminosidades, cielos y atmósferas diáfanas e incluso notar nuevas vegetaciones. En el Políptico de Gante aparecen, como parte del paisaje de la paradisíaca Nueva Jerusalén, figuradas con precisión casi de naturalista especies mediterráneas.

No quedan las obras que le encargasen el conde de Holanda primero y el duque de Borgoña después. De hecho, las obras de Van Eyck que se le atribuyen sin dudar, debidamente firmadas y datadas, pertenecen todas a la última década de su vida y, además, no son encargo de aquéllos nobles sino de comerciantes, altos funcionarios y clérigos a título particular. Parece que después del 1429 se instaló en Brujas, donde adquirió una casa en el año 1431; aproximadamente en la misma época, se casa con una tal Margarita, de la que se ignora su procedencia. Tuvieron un hijo en 1434 y luego otro quizás en 1435. El duque los gratificó con un regalo y fue el padrino de uno de los hijos. Parece que trabajó en el año 1433 en el palacio de Coudenberg en Bruselas. Como pintor y ayuda de cámara del duque, Jan van Eyck estaba excepcionalmente bien pagado. Su salario anual era bastante alto cuando fue contratado por vez primera, pero se le dobló dos veces en los primeros años, y a menudo recibió suplementos por encargos especiales. Sólo su salario ya hace de Jan van Eyck una figura excepcional entre los primitivos flamencos, puesto que la mayor parte de ellos dependían de encargos para ganarse el sustento. En 1434-1435, el magistrado de la ciudad de Brujas retribuyó a Van Eyck por la policromía de seis estatuas y su baldaquino en la fachada del Ayuntamiento. La visita que el magistrado había hecho el 17 de julio de 1432 en su taller se refería quizá a este encargo. Un indicativo de que el arte y la persona de Van Eyck eran extraordinariamente considerados es un incidente administrativo ocurrido en septiembre de 1434: la cámara de cuentas de Lille rechazó pagar a Van Eyck; el 13 de marzo de 1435, el duque intervino personalmente a favor de su pintor, reprendiendo a sus tesoreros por no pagar al pintor su salario, argumentando que Van Eyck los abandonaría y que no sería capaz de encontrar a nadie que igualase su «arte y ciencia». En esta época siguió haciendo viajes por encargo del duque, estando en Hesdin en 1431-1432 y en Lille en el año 1432.

El 20 de agosto de 1436, fue remunerado por «ciertos viajes lejanos en tierras extranjeras». Se trata probablemente de una misión en tierras no cristianas, relacionada con los proyectos de cruzada de Felipe el Bueno, quizá un viaje por Bizancio o Jerusalén. No puede excluirse que Van Eyck haya tenido que hacer reconocimientos de caminos y territorios y reflejarlos en un plano.

Al período 1432-1439, viviendo ya en Brujas, pertenecen las pinturas datadas que se consideran indudablemente como de Jan van Eyck. Hay algunas obras de atribución incierta que se imputan más a su taller, como ocurre con un San Jerónimo en su estudio que se cree que realizó en todo, o en parte, el taller. También a ese taller o a un pintor anónimo hispano-flamenco se atribuye la obra La Fuente de la Gracia y triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga del Museo del Prado, cuya fecha de ejecución es discutida entre los años 1430 y 1455. A su muerte, Jan Van Eyck dejó inacabada la Virgen de Nicolás Van Maelbecke (colección privada, Gran Bretaña), que estaba destinada para la iglesia de San Martín en Ypres.

Según una cuenta para los funerales en la iglesia de San Donaciano en Brujas, cuenta cerrada el 23 de junio de 1441, murió poco antes de esa fecha. En calidad de miembro de la «familia» ducal, fue inhumado en el claustro anejo a esta iglesia; en 1442, por intervención de su hermano Lambert, su tumba fue transferida al interior de la iglesia. La lápida en el centro de la cual estaban grabadas las armas de la corporación de los pintores desapareció en 1800 con la destrucción de la iglesia (cf. El dibujo de P. De Molo hacia 1785).11 Un epitafio de cobre de principios del siglo XVI desapareció durante las guerras de religión. Se puso un nuevo epitafio, en madera pintada, en 1768; desapareció desde 1782. Lucas de Heere y Marcus Van Vaernewijck precisan que Van Eyck murió joven.

El 22 de julio de 1441, por lo tanto después de su muerte, el duque pagó aún, a la viuda, una parte de sus ingresos anuales y, cuando su hija Lievine entró al convento de Santa Inés en Maaseik, en 1449-1450, le asignó una gratificación. No se conserva prácticamente nada de los encargos que Van Eyck realizó para Felipe el Bueno. Trabajó en la decoración de las residencias de Hesdin (1431 o 1432), de Bruselas (1433), y de Lille (1434). Generalmente, se relacionan estos trabajos una pintura con una fiesta de caza en la corte de Felipe el Bueno, copia del segundo cuarto del siglo XVI después de una obra perdida de evidente carácter eyckiano.12 Hacia 1460, cuando, en su Tratado de arquitectura, Filarete trataba de la ornamentación de los palacios, menciona el nombre de Jan van Eyck. Ha pintado, sin duda, retratos del duque y su familia. Muchos retratos grabados del siglo XVII mencionan a Van Eyck como Inventor, lo cual puede ser una pista. Un dibujo del siglo XVIII, que pertenece a una colección privada alemana, lleva una inscripción según la cual se trataría del retrato de la infanta Isabel realizado en Portugal. En 1456, Bartholomeus Facius describe un «mappa mundi» realizado por Jan van Eyck para Felipe el Bueno. Era muy meticuloso y permitía medir las distancias. Es posible que fallase a la hora de identificar un mapa del mundo firmado en el Prinsenhof de Gante. No se excluye que el duque haya encargado a Jan van Eyck las obras decorativas de carácter heráldico.


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