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Nació probablemente alrededor de 1450, quizá el 2 de octubre, y muy probablemente (aunque no está documentado) en la ciudad flamenca de 's-Hertogenbosch, más habitualmente llamada Den Bosch, y en español Bolduque, la capital septentrional del entonces ducado de Brabante, actualmente integrado en los Países Bajos.

Su familia, los van Aken, procedía originalmente de la alemana Aquisgrán y se dedicaba a la pintura desde tres generaciones atrás. El apellido familiar se escribía de forma arcaica "van Aeken". Aeken es el nombre en dialecto centroalemán de la ciudad de Aquisgrán (llamada en alemán normativo Aachen), de modo que el antiguo apellido indicaba el viejo lugar de origen de la familia. Su padre fue Anthonis van Aken, su abuelo Jan van Aken y su hermano mayor Goossen van Aken.

Al ser pintores, según el sistema medieval de estamentos formaban parte del respectivo gremio. A la muerte del padre, el hermano mayor era el único con derecho para usar gremialmente el apellido van Aken o cualquiera de sus variantes. Jeroen firmó algunas de sus obras como Jheronimus Bosch (neerlandés: ɦijeːˈroːnimʏs ˈbɔs) o Jeroen Bosch, (jə'run bɔs),1 nombre que deriva de 's Hertogenbosch (el nombre de su ciudad natal en neerlandés). Latinizó también su nombre y firmó como Hieronymus en lugar de Jeroen.

En 1463 ya usaba el nombre den Bosch. Ese año, cerca de 4.000 casas de la ciudad fueron destruidas por un incendio iniciado la noche del 13 de junio, y que un Bosco de trece años de edad podría haber visto, ya que en sus obras posteriores es frecuente la aparición de incendios.

Nada se sabe de la primera formación artística, pero puede suponerse que aprendió en el taller familiar dedicado a la pintura al fresco, a dorar esculturas de madera y a la producción de objetos sagrados, trabajando especialmente para la catedral de la ciudad. Su obra presenta influencias de pintores de la escuela alemana: (Martin Schongauer, Matthias Grünewald) y Alberto Durero. Muerto su padre en 1478, los dos hermanos continuaron con el negocio. Hacia 1480 era ya bastante conocido como "Jeroen die maelre" (Jerónimo el pintor).

El 15 de junio de 1481 se casó con Aleid van de Meervenne (o Aleyt2 ), hija del rico comerciante burgués Goyarts van de Meervenne, que aportó como dote algunos terrenos situados en Oorschot y le facilitó el ascenso social a la alta burguesía urbana. Esto le permitió una mayor libertad para elegir los temas de sus obras.

En 1486 ingresó en la "Illustre Lieve Vrouwe Broederschap" ("Ilustre Hermandad de Nuestra Señora"), corporación de gran prestigio e influencia a la que ya pertenecía su esposa. Esta cofradía era una asociación de laicos dedicados al culto de la Virgen y a obras de caridad, y también se involucraba en representaciones sagradas. En 1488 presidió el banquete anual de la confraternidad. Está documentado que entre 1488 y 1489 pintó las alas de un políptico esculpido para esta misma cofradía. Le sirvió para cultivarse artística y culturalmente. El Bosco parece enmarcarse en una corriente mística prerreformista, que arranca de la obra de Eckardt, continuada por Suso y Taulero, difundida en los Países Bajos por el predicador Gerardo Grote, a quien se considera iniciador de la Devotio moderna, corriente en la que sin duda se mueve la citada confraternidad.

A partir de 1490 empieza a llamarse a sí mismo "Jheronimus Bosch", y así aparece mencionado en distintos estados de cuentas del ducado. Con más detalle se le cita en 1504 como "Jeronimus Van Aeken dit Bosch paintre dem[eurant] au Bois le Duc’ ("Jerónimo de Aken, llamado Bosco, domiciliado en Herzogenbosch"). En otros archivos se le cita como 'Jheronimus van Aken', pero añadiendo que "se llama a sí mismo Bosch".

Entre 1500 y 1504 no hay documentos referentes al Bosco. Es probable que en estos años el artista hiciera un viaje a Italia y permaneciera en Venecia, pues en esta ciudad existen diversas obras suyas en colecciones privadas datadas de los primeros decenios del siglo XVI. Por otro lado, a partir de estos años, el estilo del Bosco cambia, hacia un estilo más renacentista con figuras monumentales situadas en espléndidos paisajes.

Durante los años siguientes debió de continuar trabajando en su ciudad natal hasta su muerte. El 9 de agosto de 1516 se celebraron solemnes exequias por el pintor en la capilla de Nuestra Señora, perteneciente a la confraternidad, por lo que se supone que, si no murió en la ciudad (no hay documentos), al menos sí fue enterrado en ella. El año es seguro, pues mucho tiempo después, entre 1567 y 1575, se realizó una lista de los hermanos fallecidos de la cofradía y entre los fallecimientos del año 1516 consta, en una simple línea: «(Obitus fratrum) Aº 1516: Jheronimus Aquen(sis) alias Bosch, insignis pictor», quedando claro que la adición de "pintor insigne" no es de su época, sino de cuando ya la fama del Bosco había crecido notablemente. La misma fecha y consideración se acredita en el álbum heráldico de la cofradía (ejecutado hacia 1742), en cuyo folio fol. 76 recto aparece el escudo del Bosco, sin completar, con la siguiente leyenda bajo él: Hieronimus Aquens(is) alias Bosch, seer vermaerd Schilder. Obiit 1516 ("Jerónimo de Aachen, conocido como Bosco, pintor muy renombrado. Falleció en 1516").

La obra del Bosco influyó notablemente en la de Pieter Brueghel el Viejo, quien ejecutó varios cuadros de estilo similar, como por ejemplo el El triunfo de la Muerte de 1562. Aparte de ello, el Noordbrabants Museum de Herzogenbosch reúne en su colección permanente una serie de obras de seguidores del Bosco en la propia ciudad.


Estilo

Sus figuraciones y técnicas son notablemente diferentes de las empleadas por otros maestros flamencos. Técnicamente pintaba alla prima, es decir, con la primera pincelada sobre el lienzo y aplicando nuevas capas de pintura sobre otras todavía húmedas. Sin embargo, el análisis de cada una de sus obras demuestra que hacía un concienzudo y detallado proyecto antes de la ejecución; innovó también en la gama de colores, con tonalidades más contrastadas y atrevidas.

En cuanto a la figuración, el Bosco se destaca por representar a personajes santos como sujetos comunes y vulnerables (total diferencia en esto con Van Eyck, y en cambio mucha similitud con Matthias Grünewald). Es tan patética la vulnerabilidad de los personajes santos representados que los hace queridos por empatía. Prácticamente todos los personajes que representa tienen algo de caricatura.

En sus obras abunda el sarcasmo, lo grotesco y una imaginería onírica. Una de las explicaciones para esto es que el Bosco aún se encuentra imbuido por una cosmovisión medieval repleta de creencias en brujería, la alquimia, la magia, los bestiarios, los tesaurus, las hagiografías... Además, en el 1500 abundaron rumores apocalípticos. Esto influye para que el pintor intente desde sus pinturas dar un mensaje moralista, si bien de un moralismo nada pacato sino, por el contrario, satírico; y si el Bosco, tiene mucho de medieval, por otra parte anticipa el humanismo de la Edad Moderna.

Tanto en las pinturas de asunto religioso como en las de tema profano introdujo todo un mundo de seres, tanto normales como monstruosos, presentados en actitudes expresivas. La complejidad de los símbolos que utiliza dificulta a menudo la comprensión cabal de sus obras. Su universo de desbocada imaginación, poblado de figuras fantásticas que parecen surgidas de una pesadilla infernal (Las Tentaciones de san Antonio, Tríptico del Juicio Final) anuncia el espíritu de Bruegel; incluso los temas religiosos (La coronación de espinas, Ecce Homo) están deformados por un cruel frenesí de gesticulaciones. Sin embargo, el Bosco es un minucioso observador de la realidad, con gran talento de dibujante, y su irrealismo se emparenta en último término con el espíritu sarcástico de los fabliaux, ridiculizador de los vicios (Extracción de la piedra de la locura, El carro de heno, El jardín de las delicias). En El vendedor ambulante, seguramente uno de sus últimos trabajos, parece que quiso representar el tema del libre albedrío, así como el de la soledad del hombre.

En sus dibujos se da la misma vivacidad de anotación que muestran sus pinturas y dejan traslucir aún más su agudo sentido de la observación de la naturaleza.

Su fantasía burlesca sedujo a muchos aficionados, sobre todo en España, donde fue objeto de gran aprecio. Felipe de Guevara y el padre Sigüenza escribieron los primeros comentarios críticos que se conocen sobre el Bosco, y Felipe II reunió un crecido número de obras de este pintor, lo que explica la relativa abundancia actual de pinturas de este maestro en España.

Ha influido en pintores casi contemporáneos suyos, tales como Pieter Brueghel el Viejo, Patinir y Pieter Huys. Es notorio su influjo en expresionistas como James Ensor, o surrealistas como Max Ernst y Dalí.


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