"El hombre que ha empezado a vivir más seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera."



Primeros años

Ernest Miller Hemingway nació el 21 de julio de 1899, en Oak Park, Illinois, un suburbio de Chicago. Su padre, Clarence Edmonds Hemingway, era médico y su madre, Grace Hall Hemingway, era músico. Ambos eran educados y muy respetados en la comunidad conservadora de Oak Park, una comunidad de la que Frank Lloyd Wright, uno de sus residentes, dijo: «Tantas iglesias para tanta buena gente». Durante un corto período después de su matrimonio, Clarence y Grace Hemingway vivieron con el padre de Grace, Ernest Hall, que eventualmente se convirtió en el homónimo de su primer hijo. Más tarde Ernest Hemingway diría que le desagradaba su nombre, que «asoció con el héroe ingenuo, incluso absurdo, en La importancia de llamarse Ernesto, la obra de teatro de Oscar Wilde». La familia se mudó finalmente a una casa de siete habitaciones en un barrio respetable con un estudio de música para Grace y un consultorio médico para Clarence.

La madre de Hemingway participó frecuentemente en conciertos en el pueblo. Como adulto, Hemingway profesaba odiar a su madre, bien que el biógrafo Michael S. Reynolds señala que Hemingway era un reflejo de su energía y entusiasmo. Su insistencia en que aprendió a tocar el violonchelo se convirtió en una «fuente de conflictos», pero más tarde admitió que las clases de música fueron útiles para su obra, como se evidencia por la estructura de contrapunto en la novela Por quién doblan las campanas. La familia tenía una casa de verano llamada Windemere en Walloon Lake, cerca de Petoskey, Míchigan, donde su padre le enseñó, siendo un niño de cuatro años, a cazar, pescar y acampar en los bosques y los lagos del norte de Míchigan. Sus primeras experiencias en la naturaleza inculcaron la pasión por la aventura al aire libre y la vida en zonas remotas o aisladas.

Desde 1913 hasta 1917, Hemingway asistió a la escuela secundaria, Oak Park and River Forest High School, donde participó en varios deportes tales como boxeo, atletismo, waterpolo y fútbol americano. Se destacó en las clases de inglés, y durante dos años actuó en la orquesta de la escuela con su hermana Marcelline. En su penúltimo año, tomó una asignatura de periodismo, impartida por Fannie Biggs, que fue estructurada «como si el aula fuera una oficina de periódico». Los mejores escritores de la clase presentaron artículos al periódico de la escuela, The Trapeze. Tanto Hemingway como Marcelline presentaron textos al Trapeze; El primer artículo de Hemingway era sobre una actuación local de la Orquesta Sinfónica de Chicago y fue publicado en enero de 1916. Continuó como contribuidor y editor del Trapeze y de Tabula (el periódico y el anuario de la escuela), por el cual imitaba el lenguaje de los periodistas deportivos, y utilizó el seudónimo de Ring Lardner, Jr. —un guiño a Ring Lardner del Chicago Tribune. Al igual que Mark Twain, Stephen Crane, Theodore Dreiser y Sinclair Lewis, Hemingway fue periodista antes de convertirse en novelista; después de salir de la escuela secundaria se fue a trabajar como reportero novato para el periódico Kansas City Star. A pesar de que sólo se quedó allí durante seis meses, el libro de estilo del «Star» formó la base para su escritura: «Utilice frases cortas. Utilice primeros párrafos cortos. Use un lenguaje vigoroso. Sea positivo, no negativo».


Primera Guerra Mundial

A principios de 1918 Hemingway respondió a una campaña de reclutamiento de la Cruz Roja en Kansas City, y firmó contrato para convertirse en un conductor de ambulancias en Italia. Salió de Nueva York en mayo y llegó a París mientras la ciudad estaba bajo el bombardeo de la artillería alemana. En junio estaba en el Frente Italiano. Probablemente fue en esta época que conoció a John Dos Passos, con quien tuvo una relación difícil durante décadas. En su primer día en Milán fue enviado a la escena de la explosión de una fábrica de municiones donde los rescatistas recuperaron los restos triturados de las obreras. Describió el incidente en su libro Muerte en la tarde: «Me acuerdo que, después de haber buscado los cuerpos completos, se recogieron los pedazos». Unos días más tarde fue estacionado en Fossalta di Piave.

El 8 de julio fue gravemente herido por fuego de mortero, cuando acababa de regresar de la cantina para traer chocolate y cigarrillos para los hombres en el frente. A pesar de sus heridas, Hemingway logró rescatar un soldado italiano, lo que le valió la Medalla de Plata al Valor Militar del gobierno italiano. Con sólo dieciocho años, Hemingway comentó sobre los hechos: «Cuando uno se va a la guerra como joven, tiene una gran ilusión de inmortalidad. Son las otras personas que mueren, no te ocurre a ti. ... Entonces, al estar gravemente herido por primera vez, uno pierde ésta ilusión y sabe que puede pasar a uno mismo». Sufrió graves heridas de metralla en ambas piernas, fue sometido a una operación inmediata en un centro de distribución y pasó cinco días en un hospital de campaña antes de ser trasladado al hospital de la Cruz Roja en Milán para su recuperación. Pasó seis meses en el hospital, donde conoció a "Chink" Dorman-Smith con quien formó una fuerte amistad que se prolongó durante décadas, y compartió un cuarto con el futuro embajador estadounidense y escritor Henry Serrano Villard.

Mientras se recuperaba, se enamoró por primera vez, de Agnes von Kurowsky, una enfermera de la Cruz Roja, siete años mayor que él. Para cuando fue dado de alta del hospital y regresó a los Estados Unidos, en enero de 1919, Agnes y Hemingway ya habían decidido casarse en los Estados Unidos dentro de unos meses. Sin embargo, en marzo Agnes le escribió que se había comprometido con un oficial italiano. El biógrafo Jeffrey Meyers sostiene que Hemingway fue devastado por el rechazo de Agnes, y que en relaciones futuras siguió un patrón de abandonar a una esposa antes de que ella pudiera hacerlo.


Toronto y Chicago

Hemingway volvió a casa a principios de 1919 y pasó por un periodo de adaptación. Con apenas veinte años de edad, la guerra había creado en él una madurez que no acordaba bien con una vida en casa sin trabajo y la necesidad de recuperación. Como explica Reynolds, «Hemingway no podía realmente decir a sus padres lo que pensó cuando vio a su rodilla sangrienta. No podía contar lo asustado que estaba en otro país con cirujanos que no podían explicarle en inglés si perdería su pierna o no». En septiembre participó en un viaje de campamento y de pesca con amigos de la secundaria, en la península superior de Míchigan. Esta experiencia se convirtió en una fuente de inspiración para su cuento «El río de dos corazones», en la que el personaje semi-autobiográfico Nick Adams viaja en la naturaleza para encontrar la soledad tras regresar de la guerra. Un amigo de la familia le ofreció un puesto en Toronto, y sin nada más que hacer, aceptó. A finales de ese año comenzó a trabajar como escritor profesional independiente y corresponsal extranjero del Toronto Star Weekly. Regresó a Míchigan el mes de junio siguiente, y luego se trasladó a Chicago en septiembre de 1920 a vivir con amigos, sin dejar de presentar sus artículos al Toronto Star.

En Chicago, trabajó como editor asociado de la revista mensual Cooperative Commonwealth, donde conoció al novelista Sherwood Anderson. Cuando Hadley Richardson, originaria de St. Louis, llegó a Chicago para visitar a la hermana del compañero de habitación de Hemingway, se enamoró y más tarde afirmó, «sabía que ella era la chica con quién iba a casarme». Hadley tenía el cabello rojo, con un «instinto cariñoso», y era ocho años mayor que Hemingway. A pesar de la diferencia de edad, Hadley, que había crecido con una madre sobreprotectora, parecía menos madura de lo normal para una joven de su edad. Bernice Kert, autora de The Hemingway Women ("Las mujeres de Hemingway"), afirma que Hadley fue «evocadora» de Agnes, a pesar de tener un infantilismo que era ausente en Agnes. Los dos se escribieron durante algunos meses, y decidieron casarse y viajar a Europa. Quisieron visitar a Roma, pero Sherwood Anderson les convenció de visitar París, y escribió cartas de recomendación para la pareja joven. Se casaron el 3 de septiembre de 1921; dos meses después, Hemingway fue contratado como corresponsal en el extranjero del Toronto Star y la pareja se marchó a París. Sobre el matrimonio de Hemingway y Hadley, Meyers comenta: «Con Hadley, Hemingway logra todo lo que había esperado con Agnes: el amor de una hermosa mujer, una renta cómoda, una vida en Europa».


París

Carlos Baker, el primer biógrafo de Hemingway, cree que, si bien Anderson sugirió París porque «la tasa de cambio monetario» convirtió la ciudad en un lugar barato para vivir, de mayor importancia fue que era el lugar donde vivieron «las personas más interesantes del mundo». En París Hemingway conoció a escritores como Gertrude Stein, James Joyce y Ezra Pound que «podrían ayudar a un joven escritor por los peldaños de una carrera». El Hemingway de los primeros años de París era un joven «alto, guapo, musculoso, de hombros anchos, de ojos marrones, de rosadas mejillas, de mandíbula cuadrada, de voz suave». Él y Hadley vivían en un pequeño edificio sin ascensor en el 74 rue du Cardinal Lemoine en el Barrio Latino, y trabajó en una habitación alquilada en un edificio cercano. Stein, quién era el bastión del modernismo anglosajón en París, se convirtió en la mentora de Hemingway; lo presentó a los artistas y escritores expatriados del barrio Montparnasse, a quienes se refirió como la «Generación Perdida», un término popularizado por Hemingway con la publicación de Fiesta. Como un habitual del salón de Stein, Hemingway conoció a pintores influyentes como Pablo Picasso, Joan Miró, y Juan Gris. Con el tiempo se retiró de la influencia de Stein y su relación se deterioró en una disputa literaria que se extendió por décadas. El poeta estadounidense Ezra Pound conoció a Hemingway por casualidad en 1922, en Shakespeare and Company, la librería de Sylvia Beach. Los dos recorrieron Italia en 1923 y vivían en la misma calle en 1924. Forjaron una gran amistad, y en Hemingway, Pound reconoció y fomentó un talento joven. Pound presentó a Hemingway al escritor irlandés James Joyce, con quien Hemingway se embarcó con frecuencia en «juergas alcohólicas».

Durante sus primeros veinte meses en París, Hemingway presentó ochenta y ocho artículos al periódico Toronto Star. Cubrió la guerra greco-turca, donde fue testigo de la quema de Smyrna y escribió artículos de viaje, tales como «Tuna Fishing in Spain» («La pesca de atún en España») y «Trout Fishing All Across Europe: Spain Has the Best, Then Germany» («Pesca de la trucha en toda Europa: España tiene lo mejor, después Alemania»). Hemingway quedó devastado al enterarse de que Hadley había perdida una maleta con sus manuscritos en la estación de París-Lyon mientras viajaba a Ginebra para reunirse con él en diciembre de 1922. El siguiente mes de septiembre, la pareja regresó a Toronto, donde su hijo John Hadley Nicanor nació el 10 de octubre 1923. El primer libro de Hemingway, Tres relatos y diez poemas, se publicó durante su ausencia. Dos de los relatos que contenía eran todo lo que quedaba tras la pérdida de la maleta, y el tercero había sido escrita durante la primavera en Italia. En cuestión de meses se publicó un segundo volumen, En nuestro tiempo. El pequeño volumen incluía seis viñetas y una docena de relatos que Hemingway había escrito el verano pasado durante su primera visita a España, donde descubrió la emoción de la corrida. Echaba de menos a París, consideró Toronto aburrido, y quería volver a la vida de un escritor, en lugar de vivir la vida de un periodista.

Hemingway, Hadley y su hijo (apodado Bumby) regresaron a París en enero de 1924 y se instalaron en un nuevo apartamento en la rue Notre-Dame-des-Champs. Hemingway ayudó a Ford Madox Ford a editar la revista literaria The Transatlantic Review, en la cual se publicaron las obras de Ezra Pound, John Dos Passos, baronesa Elsa von Freytag-Loringhoven, y Gertrude Stein, así como algunos de los primeros relatos de Hemingway, como «Campamento indio» («Indian Camp»). Cuando en nuestro tiempo se publicó en 1925, la sobrecubierta llevaba comentarios de Ford. «Campamento indio» recibió grandes elogios; Ford lo consideró como una importante primera obra de un escritor joven, y los críticos en los Estados Unidos elogiaron Hemingway por revitalizar el género del cuento con su estilo fresco y el uso de oraciones declarativas. Seis meses antes, Hemingway conoció a F. Scott Fitzgerald, y ambos desarrollaron una amistad de «admiración y hostilidad» mutua. Fitzgerald había publicado El gran Gatsby el mismo año: Hemingway lo leyó, le gustó y decidió que su siguiente trabajo tenía que ser una novela.

En 1923, junto con su esposa Hadley, Hemingway visitó por primera vez las fiestas de San Fermín en Pamplona, España, donde quedó fascinado por la corrida de toros. Los Hemingway regresaron a Pamplona en 1924 y una tercera vez en junio de 1925; ese año trajeron un grupo de expatriados estadounidenses y británicos: el amigo de infancia de Hemingway Bill Smith, Stewart, Lady Duff Twysden (recientemente divorciado) y su amante Pat Guthrie, y Harold Loeb. Pocos días después de que terminara el festival, en sus cumpleaños (21 de julio), comenzó a escribir el borrador de Fiesta, terminando ocho semanas después. Unos meses más tarde, en diciembre de 1925, los Hemingway pasaron el invierno en Schruns, Austria, donde Hemingway comenzó una extensa revisión del manuscrito. Pauline Pfeiffer se unió a ellos en enero y, en contra del consejo de Hadley, le instó a firmar un contrato con el editorial Scribner. Salió de Austria para un corto viaje a Nueva York para reunirse con los editores, y a su regreso, durante una parada en París, comenzó un romance con Pauline, antes de regresar a Schruns para terminar las revisiones en marzo. El manuscrito llegó a Nueva York en abril, corrigió la prueba final en París en agosto de 1926, y Scribner publicó la novela en octubre.

Fiesta personificó la generación de expatriados de la posguerra, recibió buenas críticas, y fue «reconocida como la mayor obra de Hemingway». Más tarde Hemingway escribió a su editor Max Perkins que el «punto del libro» no trataba tanto de una generación que se pierda, sino de que «la tierra permanece para siempre»; creía que los personajes de Fiesta pueden haber sido «golpeados», pero no perdidos.

El matrimonio de Hemingway y Hadley se deterioró cuando estaba trabajando en Fiesta. En la primavera de 1926 Hadley se dio cuenta de su relación con Pauline Pfeiffer, que vino con ellos a Pamplona en julio. A su regreso a París, Hadley pidió una separación, y en noviembre solicitó formalmente el divorcio. Dividieron sus posesiones, y Hadley aceptó la oferta de Hemingway de quedarse con las ganancias de Fiesta. La pareja se divorció en enero de 1927, y Hemingway se casó con Pauline Pfeiffer en mayo del mismo año.

Pauline, quien era de una rica familia católica de Arkansas, se trasladó a París para trabajar para la revista Vogue. Hemingway se convirtió al catolicismo antes de su matrimonio. Tuvieron su luna de miel en Le Grau-du-Roi, donde Hemingway contrajo carbunco y donde planificó su siguiente recopilación de cuentos titulado Hombres sin mujeres, que fue publicada en octubre de 1927. A finales del año Pauline, que estaba embarazada, quería regresar a los Estados Unidos. John Dos Passos recomendó Cayo Hueso en Florida, y salieron de París en 1928. Esa primavera Hemingway sufrió una lesión grave en su cuarto de baño en París, cuando tiró un tragaluz encima de su cabeza pensando que estaba tirando de la cadena de baño. Esto lo dejó con una prominente cicatriz en la frente que llevaría para el resto de su vida. Al ser preguntado sobre la cicatriz, se mostró reacio a contestar. Después de su salida de París, Hemingway «nunca volvió a vivir en una gran ciudad»


Cayo Hueso y el Caribe

A finales de la primavera Hemingway y Pauline viajaron a Kansas City, donde nació su hijo Patrick el 28 de junio 1928. Pauline tuvo un parto difícil, que Hemingway incorporó como ficción en Adiós a las armas. Después del nacimiento de Patrick, Pauline y Hemingway viajaron a Wyoming, Massachusetts y Nueva York. En el invierno estaba en Nueva York con Bumby, a punto de abordar un tren a Florida, cuando recibió un telegrama que le decía que su padre se había suicidado. Hemingway se quedó devastado; poco antes había enviado una carta a su padre diciéndole que no se preocupara por las dificultades financieras; la carta llegó minutos después del suicidio. Se dio cuenta de cómo Hadley debe haberse sentido después del suicidio de su propio padre en 1903, y comentó: «Probablemente voy a ir de la misma manera».

A su regreso a Cayo Hueso en diciembre, Hemingway trabajó en su novela Adiós a las armas antes de viajar a Francia en enero. Había terminado en agosto, pero retrasó la revisión. La serialización en Scribner's Magazine estaba programada para comenzar en mayo, pero en abril Hemingway todavía estaba trabajando en la parte final que podría haber vuelto a escribir hasta diecisiete veces. Finalmente la novela se publicó el 27 de septiembre. El biógrafo James Mellow cree que Adiós a las armas estableció a Hemingway como un importante escritor norteamericano y que mostró un nivel de complejidad que no era aparente en Fiesta. En España, durante el verano de 1929, Hemingway preparó su siguiente trabajo, Muerte en la tarde. Quería escribir un ensayo integral sobre la corrida de toros, y los toreros, completo con glosarios y apéndices, porque creía que la corrida era «de gran interés trágico, por tratarse literalmente de vida o muerte».

Durante la década de 1930 Hemingway pasó los inviernos en Cayo Hueso y los veranos en Wyoming, donde encontró «el país más hermoso que había visto en el oeste de Estados Unidos» donde cazaba venados, alces y osos grizzly. Fue acompañado allí por Dos Passos y en noviembre 1930, después de llevar a Dos Passos a la estación de ferrocarril en Billings, Hemingway se rompió el brazo en un accidente de coche. El cirujano trató la fractura espiral compuesta, uniendo el hueso con tendón de canguro. Fue hospitalizado durante siete semanas, y los nervios de su mano de escribir requerían un año para curar, periodo durante el cual sufrió un intenso dolor.

Su tercer hijo, Gregory Hancock Hemingway, nació el siguiente año, el 12 de noviembre de 1931 en Kansas City. El tío de Pauline compró una casa con cochera en Cayo Hueso para la pareja, y el segundo piso de la cochera fue convertido en un estudio de escritura. Su ubicación frente a la calle del faro facilitó encontrar el camino a su casa tras una larga noche de copas. Mientras en Cayo Hueso, Hemingway frecuentaba el bar local Sloppy Joe. Invitó a amigos —incluyendo Waldo Peirce, Dos Passos, y Max Perkins — a acompañarle en viajes de pesca y en una expedición a las islas Dry Tortugas. Mientras tanto, continuó viajando a Europa y a Cuba, y aunque escribió acerca de Cayo Hueso en 1933: «Tenemos una muy buena casa aquí, y todos los niños se encuentran bien», Mellow cree que «era claramente inquieto».

En 1933, Hemingway y Pauline fueron de safari a África del Este. El viaje de diez semanas proporcionó material para Las verdes colinas de África, así como los cuentos «Las nieves del Kilimanjaro» y «La corta vida feliz de Francis Macomber». La pareja visitó Mombasa, Nairobi, y Machakos en Kenia, y luego viajaron a Tanganica, donde cazaron en el Serengeti en torno al lago Manyara, y al oeste y al sureste del actual Parque nacional de Tarangire. Su guía fue el notable «cazador blanco» Philip Hope Percival, quien había guiado Theodore Roosevelt en su safari en 1909. Durante estos viajes Hemingway contrajo disentería amebiana que causó un intestino prolapsado, y fue evacuado en avión a Nairobi, una experiencia reflejada en «Las nieves del Kilimanjaro». Al regreso de Hemingway en Cayo Hueso a principios de 1934, comenzó a trabajar en Las verdes colinas de África, que se publicó en 1935 recibiendo críticas mixtas.

Hemingway compró un barco en 1934, lo llamó Pilar, y comenzó a navegar por el mar Caribe. En 1935 llegó por primera vez a Bimini, donde pasó un tiempo considerable. Durante este período también trabajó en Tener y no tener, publicado en 1937, mientras se encontraba en España, y la única novela que escribió durante la década de 1930.

En 1937 Hemingway acordó trabajar como corresponsal de la Guerra Civil Española para la North American Newspaper Alliance (NANA), y llegó a España en marzo, junto con el cineasta holandés Joris Ivens. Ivens, que estaba filmando Tierra de España, quiso que Hemingway reemplazara a John Dos Passos como guionista, ya que Dos Passos había abandonado el proyecto cuando su amigo José Robles fue detenido y posteriormente ejecutado. El incidente cambió la opinión de Dos Passos sobre los republicanos de izquierda, creando una brecha entre él y Hemingway, que más tarde difundió el rumor de que Dos Passos habría dejado España por cobardía.

La periodista y escritora Martha Gellhorn, a quien Hemingway conoció en Cayo Hueso la Navidad anterior (1936), se unió a él en España. Como Hadley, Martha era originaria de St. Louis, y al igual que Pauline había trabajado para la revista Vogue en París. Sobre Martha, Kert afirma que «nunca se ocupó de él como lo hicieron otras mujeres". A finales de 1937, cuando estaba en Madrid con Martha, Hemingway escribió su única obra de teatro, La quinta columna, mientras que la ciudad estaba siendo bombardeada. Volvió a Cayo Hueso durante unos meses, luego regresó a España en dos ocasiones en 1938, donde estuvo presente en la Batalla del Ebro, el último reducto republicano, y se encontraba entre los últimos periodistas británicos y estadounidenses en cruzar el río para salir de la batalla.

En la primavera de 1939, Hemingway navegó a Cuba en su barco, para vivir en el Hotel Ambos Mundos en La Habana. Fue la primera fase de una separación lenta y dolorosa de Pauline, que había comenzado cuando Hemingway conoció a Martha. Martha pronto se unió a él en Cuba, y alquilaron Finca Vigía, una finca de 61.000 m² a veinticuatro kilómetros de La Habana. En el verano, Pauline y los niños dejaron a Hemingway después de que la familia se había reunida durante una visita a Wyoming. Después de finalizar el divorcio con Pauline, se casó con Martha el 20 de noviembre de 1940 en Cheyenne, Wyoming. Como lo había hecho después de su divorcio de Hadley, cambió de residencias, moviendo su principal residencia de verano hacia Ketchum (Idaho), en las afueras de la nueva localidad de Sun Valley, y su residencia de invierno a Cuba. Hemingway, que había disgustado cuando un amigo de París permitió a sus gatos de comer de la mesa, se enamoró de los gatos en Cuba, manteniendo decenas de ellos en la finca.

Gellhorn lo inspiró a escribir su novela más famosa, Por quién doblan las campanas, que inició en marzo de 1939 y terminó en julio de 1940. Fue publicada en octubre de 1940. En acuerdo con su rutina de cambiar de residencias mientras trabajaba en un manuscrito, escribió Por quién doblan las campanas en Cuba, Wyoming, y Sun Valley. Por quién doblan las campanas, seleccionado por el Book-of-the-Month Club, vendió medio millón de copias en cuestión de meses, recibió una nominación para el Premio Pulitzer y, como lo explica Meyers, «reestableció triunfalmente la reputación literaria de Hemingway».

En enero de 1941 Martha fue enviada a China en una misión para la revista Collier's Weekly. Hemingway la acompañó y envió sus despachos al diario PM, pero en general no le gustaba China. Regresaron a Cuba antes de la declaración de guerra de los Estados Unidos en diciembre, sobre lo cual convenció al gobierno cubano que le ayudara a reequipar su barco, el Pilar, con la intención de utilizarlo para emboscar a los submarinos alemanes en las costas de Cuba.

De mayo 1944 a marzo 1945 Hemingway estaba en Londres y Europa. Cuando Hemingway llegó por primera vez en Londres conoció a la corresponsal de la revista Time Mary Welsh, de quien se enamoró. Martha, que había sido obligada a cruzar el Atlántico en un barco cargado de explosivos porque él se había negado de ayudarla a conseguir un pase de prensa en un avión, llegó a Londres para encontrar Hemingway hospitalizado con una contusión por un accidente de coche. Indiferente a su estado físico, lo acusó de ser un matón, y le dijo que estaba «terminado, absolutamente terminado». La última vez que vio a Martha fue en marzo de 1945 cuando se disponía a regresar a Cuba. Mientras tanto, en su tercer encuentro con Mary Welsh la pidió que se casara con él.

Hemingway, llevando una venda grande en la cabeza, estuvo presente durante el desembarco de Normandía, aunque se mantuvo en una lancha de desembarco porque los militares lo consideraron una «carga preciosa», bien que el biógrafo Kenneth Lynn sostiene que fabricó cuentas de que bajó a tierra durante el desembarco. A finales de julio, se unió al «22.º Regimiento de Infantería al mando del Coronel Charles Buck Lanham, que se dirigía hacia París», y Hemingway se convirtió en el líder de facto de un pequeño grupo de milicianos de las aldeas en Rambouillet, en las afueras de París. Sobre las hazañas de Hemingway, el historiador Paul Fussell comentó: «Hemingway se metió en problemas considerables jugando capitán de infantería a un grupo de la resistencia que reunió, porque se supone que un corresponsal no debe conducir a las tropas, incluso si lo hace bien». Esto fue, de hecho, una contravención de la Convención de Ginebra, y Hemingway fue formalmente detenido; Dijo que resolvió la cuestión alegando que solo ofreció asesoramiento.

El 25 de agosto, estuvo presente durante la liberación de París, aunque a diferencia de la leyenda, Hemingway no era el primero a entrar en la ciudad, ni tampoco liberó el Ritz. No obstante, asistió a una reunión organizada por Sylvia Beach, donde «hizo la paz» con Gertrude Stein. Ese mismo año, estuvo presente durante los intensos combates de la Batalla del Bosque de Hürtgen. El 17 de diciembre 1944, febril y mal, había conducido a Luxemburgo para cubrir lo que posteriormente se llamaría la Batalla de las Ardenas. Sin embargo, tan pronto como llegó, Lanham lo entregó a los médicos, que lo hospitalizaron con neumonía; al recuperarse, una semana más tarde, la mayor parte del combate había terminado.

En 1947 Hemingway fue galardonado con una Estrella de Bronce por su valentía durante la Segunda Guerra Mundial. Fue reconocido por su valor, tras encontrarse «bajo fuego en las zonas de combate con el fin de obtener una imagen precisa de las condiciones» con la mención de que «a través de su talento de expresión, el señor Hemingway permitió a los lectores obtener una imagen vívida de las dificultades y los triunfos del soldado de frente y su organización en el combate»


Cuba y el Premio Nobel

Hemingway dijo que de 1942 a 1945 «estaba fuera del negocio como escritor». En 1946 se casó con Mary, que tuvo un embarazo ectópico cinco meses más tarde. La familia Hemingway sufrió una serie de accidentes y problemas de salud en los años posteriores a la guerra: en un accidente de tráfico en 1945 «rompió la rodilla» y sostuvo otra «herida profunda en la frente»; Mary se rompió primero su tobillo derecho y luego el de izquierda en accidentes de esquí sucesivos. Un accidente de tráfico en 1947 dejó Patrick con una herida en la cabeza y gravemente enfermo. Hemingway se hundió en una depresión, cuando sus amigos literarios comenzaron a fallecer: en 1939 Yeats y Ford Madox Ford; en 1940 Scott Fitzgerald; en 1941 Sherwood Anderson y James Joyce; en 1946 Gertrude Stein; y al año siguiente, en 1947, Max Perkins, durante mucho tiempo el editor y amigo de Hemingway del editorial Scribner. Durante este período, sufría de fuertes dolores de cabeza, alta presión arterial, problemas de peso, y finalmente de diabetes —gran parte del cual fue el resultado de accidentes anteriores y de muchos años de consumo excesivo de alcohol—.

No obstante, en enero de 1946 comenzó a trabajar en El Jardín del Edén, terminando ochocientas páginas para junio. Durante los años de la posguerra también comenzó a trabajar en una trilogía, tentativamente titulada «The Land», «The Sea» y «The Air», (La tierra, El mar y El aire) con el propósito de unirlas en una novela titulada The Sea Book (El libro del mar). Sin embargo, ambos proyectos se estancaron, y Mellow observa que la incapacidad de Hemingway de darles seguimiento era «un síntoma de sus problemas» durante estos años.

En 1948, Hemingway y Mary viajaron a Europa y permanecieron en Venecia durante varios meses. Allí, Hemingway se enamoró de Adriana Ivancich una joven de 19 años de edad. La historia de amor platónico inspiró la novela Al otro lado del río y entre los árboles, que escribió en Cuba en una época de conflictos con Mary; fue publicada en 1950, recibiendo críticas negativas. Al año siguiente, furioso por la recepción crítica de Al otro lado del río y entre los árboles, escribió el borrador de El viejo y el mar en ocho semanas, diciendo que era «lo mejor que puedo escribir durante toda mi vida». El viejo y el mar se convirtió en una selección del libro-del-mes, hizo de Hemingway una celebridad internacional, y recibió el Premio Pulitzer en mayo de 1952, un mes antes de salir para su segundo viaje a África.

En 1954, cuando estaba en África, Hemingway casi muere en dos accidentes aéreos sucesivos que lo dejaron gravemente herido. Como regalo de Navidad a Mary había contratado un vuelo turístico sobre Congo belga. En camino a fotografiar las cascadas Murchison desde el aire, el avión chocó contra un poste de electricidad abandonado y tuvo que realizar un «aterrizaje de emergencia en la densa maleza». Las lesiones de Hemingway incluyeron una herida en la cabeza, mientras que María se rompió dos costillas. Al día siguiente, en un intento de llegar a la asistencia médica en Entebbe, abordaron un segundo avión que explotó durante el despegue; Hemingway sufrió quemaduras y otra conmoción cerebral, esta vez lo suficientemente grave como para provocar fugas del fluido cerebral. Finalmente llegaron en Entebbe donde se dieron cuenta de que los periodistas estaban cubriendo la historia de la muerte de Hemingway. Informó a los reporteros y pasó las siguientes semanas recuperando y leyendo sus obituarios erróneos. A pesar de sus heridas, Hemingway acompañó Patrick y su esposa en una expedición de pesca prevista en febrero, pero el dolor le llevó a ser colérico y difícil de tratar. En un incendio forestal fue nuevamente herido, sosteniendo quemaduras de segundo grado en las piernas, el torso frontal, labios, mano izquierda y el antebrazo derecho. Meses después, en Venecia, Mary relató sobre la gravedad de las lesiones de Hemingway: dos discos intervertebrales agrietados, una ruptura hepática y renal, una dislocación del hombro y una fractura del cráneo. Los accidentes pueden haber precipitado el deterioro físico que iba a seguir. Después de los accidentes de avión, Hemingway, que había sido «un alcohólico apenas controlado durante gran parte de su vida, bebió más de lo habitual para combatir el dolor de sus heridas».

En octubre de 1954 Hemingway recibió el Premio Nobel de Literatura. Modestamente dijo a la prensa que Carl Sandburg, Isak Dinesen y Bernard Berenson merecieron el premio, pero que el dinero del premio sería bienvenido. Mellow afirma que Hemingway «había codiciado el Premio Nobel», pero cuando lo ganó, meses después de su accidente de avión y tras la cobertura de la prensa mundial que siguió, «debía de haber una sospecha persistente en la mente de Hemingway que sus obituarios habían desempeñado un papel en la decisión de la academia». Como aún estaba sufriendo el dolor de los accidentes en África, decidió no viajar a Estocolmo. En su lugar envió un discurso para ser leído, en el cual definió la vida del escritor: «Escribir, en su mejor momento, es una vida solitaria. Organizaciones para escritores palían la soledad del escritor, pero dudo si mejoran su escritura. Crece en estatura pública como vierte su soledad y a menudo su trabajo se deteriora. Porque hace su trabajo solo, y si es un escritor lo suficientemente bueno, debe enfrentar la eternidad, o la falta de ella, cada día».

Desde finales de 1955 hasta principios de 1956 Hemingway estaba postrado en cama. Se le dijo que dejara de beber para mitigar los daños en el hígado, consejo que siguió inicialmente pero luego ignoró. En octubre de 1956 regresó a Europa y conoció al escritor vasco Pío Baroja, quien estaba gravemente enfermo y falleció semanas después. Durante el viaje Hemingway cayó enfermo de nuevo y fue tratado por «alta presión arterial, enfermedades del hígado, y arteriosclerosis».

En noviembre, mientras en París, se acordó de los baúles que había almacenado en el Hotel Ritz en 1928 y que nunca había recuperado. Los baúles estaban llenos de cuadernos y escrituras de sus años en París. Cuando regresó a Cuba en 1957, entusiasmado con el descubrimiento, comenzó a dar forma a la obra recuperada en su autobiografía París era una fiesta. En 1959 finalizó un período de intensa actividad: terminó París era una fiesta (programado para ser lanzado el año siguiente); llevó Al romper el alba a 200.000 palabras; añadió capítulos a El Jardín del Eden; y trabajó en Islas en el golfo. Las tres últimas fueron almacenadas en una caja de depósito en La Habana, mientras se concentraba en los toques finales de París era una fiesta. Reynolds afirma que fue durante este período que Hemingway hundió en la depresión, de la que no pudo recuperarse.

Finca Vigía se volvió cada vez más llena de invitados y turistas, y Hemingway, que empezaba a sentirse infeliz con la vida allí estaba considerando trasladarse permanentemente a Idaho. En 1959 se compró una casa con vistas al río Big Wood, fuera de Ketchum, y salió de Cuba, a pesar de que aparentemente mantuvo buenas relaciones con el gobierno de Fidel Castro, comentando al New York Times que estaba «encantado» con el derrocamiento de Batista por Castro. Estuvo en Cuba en noviembre de 1959, entre su regreso de Pamplona y su viaje hacia Idaho, y también para sus cumpleaños el año siguiente; sin embargo, ese mismo año Mary y él decidieron abandonar Cuba, después de enterarse de la noticia de que Castro quería nacionalizar las propiedades de los estadounidenses y otros extranjeros en la isla. En julio de 1960 los Hemingway salieron de Cuba por última vez, dejando obras de arte y manuscritos en la bóveda de un banco en La Habana. Después de la Invasión de Playa Girón en 1961, la Finca Vigía, incluyendo la colección de unos «cuatro a seis mil libros» de Hemingway, fue expropiada por el gobierno cubano.


Idaho y el suicidio

Hasta finales de la década de 1950 Hemingway siguió revisando el material que se publicaría como París era una fiesta. En el verano de 1959 visitó España para preparar una serie de artículos sobre corridas de toros encargado por Life Magazine, regresando a Cuba en enero de 1960 para trabajar en el manuscrito. Life sólo quería 10.000 palabras, pero el manuscrito creció fuera de control. Por primera vez en su vida era incapaz de organizar sus textos y pidió a A. E. Hotchner de viajar a Cuba para ayudarle. Hotchner le ayudó a recortar el texto para Life a 40.000 palabras, y el editorial Scribner acordó la versión del libro completo (El verano peligroso) de casi 130.000 palabras. A Hotchner, Hemingway le pareció «extraordinariamente indeciso, desorganizado y confuso», y sufrió enormemente de una visión deficiente.

El 25 de julio de 1960, Hemingway y Mary salieron de Cuba por última vez. Luego Hemingway viajó solo a España para ser fotografiado para el árticulo de Life Magazine. Unos días más tarde salieron noticias de prensa diciendo que se encontraba gravemente enfermo y a punto de morir, lo que causó pánico a Mary hasta que recibió un telegrama de Hemingway diciendo «Informes falsos. En camino Madrid. Amor Papa». Sin embargo, estaba gravemente enfermo y creía estar al borde de un colapso. Se sintió solo y se quedó en su cama durante días, retirándose en el silencio, pese a la publicación de las primeras entregas de El verano peligroso en Life en septiembre de 1960 y las buenas críticas. En octubre viajó de España a Nueva York, donde se negó a abandonar el apartamento de Mary con el pretexto de que estaba siendo vigilado. Ella lo llevó rápidamente a Idaho, donde George Saviers (un médico de Sun Valley) los encontró en el ferrocarril.

En este tiempo Hemingway estaba preocupado por sus finanzas y por su seguridad. Estaba preocupado por sus impuestos, y que nunca volvería a Cuba para recuperar los manuscritos que había dejado en la bóveda de un banco. Se volvió paranoico y pensaba que el FBI estaba activamente monitoreando sus movimientos en Ketchum. A finales de noviembre Mary estaba desesperada y Saviers sugirió que Hemingway fuera trasladado a la clínica Mayo en Minnesota, donde pudo haber creído que iba a ser tratado por hipertensión. En un intento de anonimato, fue registrado bajo el apellido de su médico, Saviers. Meyers escribe que «un aura de secretismo rodea el tratamiento de Hemingway en la Mayo», pero confirma que fue tratado con terapia electroconvulsiva hasta 15 veces en diciembre de 1960, para luego ser «liberado en ruinas» en enero de Reynolds obtuvo acceso a los registros de Hemingway en la Clínica Mayo, los cuales indican que fue tratado por un estado depresivo que puede haber sido causado por una combinación de medicamentos.

De nuevo en Ketchum tres meses después, en abril de 1961, una mañana en la cocina, Mary «encontró a Hemingway sosteniendo una escopeta». Llamó a Saviers quien le dio un sedativo y lo ingresó en el hospital de Sun Valley; desde allí fue devuelto a la Clínica Mayo para recibir más terapia por electrochoque. Fue liberado a finales de junio y llegó a su casa en Ketchum el 30 de junio. Dos días después, en la madrugada del 2 de julio de 1961, Hemingway se disparó «deliberadamente» con su escopeta favorita. Abrió la bodega del sótano donde guardaba sus armas, subió las escaleras hacia el vestíbulo de la entrada principal de su casa, y «empujó dos balas en la escopeta Boss calibre doce, colocó el extremo del cañón en su boca, apretó el gatillo y estalló su cerebro». Mary llamó al hospital de Sun Valley, y el Dr. Scott Earle llegó a la casa dentro de «quince minutos». A pesar de su afirmación de que Hemingway «había muerto de una herida autoinfligida en la cabeza», la historia que se contó a la prensa fue que la muerte había sido «accidental». Sin embargo, en una entrevista de prensa cinco años después, Mary Hemingway admitió que su marido se había suicidado.

Durante sus últimos años, el comportamiento de Hemingway fue similar al de su padre antes de que se suicidara; su padre puede haber sufrido de una enfermedad genética, hemocromatosis, en el que la incapacidad de metabolizar el hierro culmina en un deterioro mental y físico. Los registros médicos disponibles en 1991 confirman que se había diagnosticado la hemocromatosis de Hemingway a principios de 1961. Su hermana Ursula y su hermano Leicester también se suicidaron. A las dolencias físicas de Hemingway se sumó el problema de que había sido un gran bebedor la mayor parte de su vida.

Familiares y amigos de Hemingway viajaron a Ketchum para el funeral que fue oficiado por el sacerdote católico local, que creía que su muerte había sido accidental. Su hermano Leicester escribió sobre el funeral (durante el cual un monaguillo se desmayó a la cabeza del ataúd): «Me parecía que Ernest hubiera aprobado todo»


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