Enrique V fue nombrado caballero en dos oportunidades. La primera fue a los 12 años de edad, en medio de un campo de batalla irlandés (1399), por la espada de Ricardo II.


Juventud y reivindicaciones sobre Francia

A la muerte de Enrique IV (20 de marzo de 1413), Enrique sube al trono como Enrique V, y desde el comienzo de su reinado fue su objetivo principal reivindicar para Inglaterra las posesiones francesas que él consideraba como suyas: los ducados de Aquitania, Guyena, Gascuña y Normandía, lo que en aquella época significaba, más o menos, un tercio del reino de Francia.

Bajo el análisis de la Historia moderna, se podrían considerar válidos los derechos de Enrique a dichos ducados: en 1152, la última duquesa independiente de Aquitania, la célebre Leonor, divorciada del rey Luis VII de Francia, se casó con el entonces conde de Anjou y Normandía, Enrique Plantagenet, que luego (1154) sería el rey Enrique II de Inglaterra. Como era lógico, la duquesa Leonor lleva en dote al matrimonio todos sus estados —los ducados ya mencionados—.

Los ingleses perderían Aquitania bajo el reinado de Juan Sin Tierra (1199–1216), hermano de Ricardo Corazón de León y luego perderán los otros ducados bajo el reinado de Eduardo III, en plena guerra de los Cien Años.


Guerra de los Cien Años y Agincourt

Enrique V decide retomar la lucha por recuperar dichos estados, y lo conseguirá, con una suerte inimaginable: los ataques de locura que padecía el rey Carlos VI de Francia y la guerra civil en dicho país entre los duques de Borgoña (Juan Sin Miedo) y de Orleans, convirtieron a ese momento en ideal para que Enrique decidiera atacar.

Enrique hizo formar una gran flota, modernizó el sistema de reclutamiento y agregó nuevas armas y piezas de artillería para su gran ejército: cruzó el canal de la Mancha y en septiembre de 1415 puso sitio a la estratégica ciudad de Harfleur, situada en el estuario del Sena. Pese a haberla tomado, el sitio había causado tantas bajas a los ingleses que Enrique decide retirarse hasta Calais para regresar a Inglaterra. En el camino, él y su ejército fueron alcanzados por los franceses en Agincourt, donde consiguió una resonante victoria a pesar de haber sido superado numéricamente.

Esta fue la victoria final de Enrique: en Agincourt (25 de octubre) capturó a importantes nobles franceses, entre ellos al mismísimo duque de Orleans, primo del rey, que no será liberado de su cautiverio en Inglaterra hasta 1440. Asimismo, recuperó tres cuartas partes de los territorios que en su teoría le correspondían.


Matrimonio

Pero, como hábil estadista que era, Enrique V decide unirse a la dinastía real de los Valois por matrimonio, solicitando la mano de la joven princesa Catalina de Valois, la menor de las seis hijas del rey Carlos VI y la reina Isabel de Baviera.

A la par que gestionaba su matrimonio, presionó al soberano francés a reconocerle su victoria y nombrarle legítimo heredero del trono de Francia.

De este modo, se llega a firmar el Tratado de Troyes de 1420, mediante el cual Carlos VI reconoció a Enrique V como su único heredero tras su matrimonio con Catalina, celebrado en la catedral de la misma ciudad de Troyes el 2 de junio de ese año. En el tratado se estipuló que los descendientes de Enrique V y Catalina serían los sucesores del rey Carlos VI a su muerte. Asimismo, en el Tratado se desheredaba a su hijo el delfín Carlos, al cual su propia madre Isabel acusó de ser bastardo. La firma de este convenio, que equivalía al fenecimiento de la corona francesa, produjo una gran oleada de patriotismo: muchos de los grandes nobles franceses —como los duques de Bretaña, Alençon, Berry, y otros— rechazaron el tratado y sostuvieron la legitimidad de los derechos del delfín como heredero.


Muerte

A finales de 1420 Enrique decide regresar a Inglaterra, llevándose con él a su esposa Catalina. De su matrimonio nacerá un único hijo: el futuro Enrique VI (n. castillo de Windsor, 6 de diciembre de 1421 – m. asesinado, Torre de Londres, 1471), sucesor de su padre en los tronos de Inglaterra y Francia.

Como la situación en Francia era convulsa e insegura, Enrique V decide regresar al país galo a principios de 1422, dejando a su esposa e hijo en Inglaterra. No volvería a verlos nunca más.

Enfermo de disentería, decide hacer unos últimos esfuerzos por preservar los logros derivados de sus victorias francesas. Ya tan débil que solo podía ser llevado en litera, muere en el Castillo de Vincennes, el 31 de agosto de 1422, dieciséis días antes de cumplir los 35 años de edad. Su cuerpo fue trasladado a Inglaterra y está enterrado en la abadía de Westminster.


Síguenos en Facebook.

Dale a me gusta y no te pierdas las biografías y curiosidades diarias que se publican en esCuriosity. ¡Muchas gracias!

Ayúdanos a seguir curioseando.

Con vuestros donativos podremos seguir compartiendo biografías y curiosidades. ¡Muchas gracias!


Otras Biografías